“La familia que yo quiero tener”

Entre las actividades propias de las celebraciones de Navidad tuve la oportunidad de asistir a un tradicional encuentro que en esta oportunidad superó mis expectativas porque se agregó un ingrediente especial: la presencia de Saulo Hidalgo. El predicador católico compartió un momento con los invitados y haciendo gala de sus dotes de buen orador llevó a cabo una reflexión sobre la importancia de la familia.images

 

Hidalgo dijo que es sorprendente la manera cómo ha evolucionado el teléfono celular y ha logrado sustituir otras herramientas, como el foco (los equipos inteligentes lo traen integrado) la cámara, el reloj despertador, la calculadora, agenda, grabadora y hasta el álbum de fotografías. Sin embargo, algo que mueve a preocupación es ver cómo este maravilloso invento, mal utilizado, es capaz de “sustituir la a familia”. Y estoy de acuerdo.

 

Nos pasamos horas con el teléfono celular y le robamos tiempo de calidad a las personas que amamos. Me llenó de alegría y emotividad ver las redes sociales repletas de fotos familiares durante la celebración de las festividades de la época. Sonrisas, poses, copas, dulces y por supuesto variados platos fueron protagonistas de las escenas en las que la familia ocupaba un plano privilegiado. ¿Pero realmente estaba la familia en el primer lugar? Recuerdo las palabras de Saulo Hidalgo porque ese tiempo que invertimos en hacer docenas de fotografías y subirlas a las redes sociales nos aparta y absorbe. Es un hecho. En este tiempo moderno el concepto “compartir en familia” se ha ido desgastando.

Qué buena época es el principio de año para pensar en retomar el curso y reflexionar sobre la importancia del núcleo principal de la sociedad. Como una bendición llegó a mis manos la más reciente obra que Hidalgo suma a su bibliografía, “La Familia que yo quiero Tener”, una guía que motiva a mantener la unidad familiar a través de la predica con el ejemplo. El libro es de esos que abres y no quieres cerrar hasta terminar.

En un lenguaje sencillo concientiza que no se trata de aspirar a tener parientes “perfectos”, sino de aceptar con respeto a quienes nos rodean y lograr que dentro de nuestra casa se fomente la armonía. ¡Y es verdad! La familia no la podemos devolver, ya nos fue asignada.

A diferencia de los amigos que podemos escogerlos a nuestro antojo y apartarnos de ellos cuando lo estimamos conveniente.

Disfruté al máximo cada página porque a través de la literatura de motivación, el autor combina pasajes bíblicos, frases célebres, anécdotas para presentar una serie de recomendaciones enfocadas en preservar lo más valioso que se tiene después de Dios. En definitiva es la familia una muralla impenetrable en la que siempre podemos resguardarnos. Si necesitamos apoyo y consuelo para los momentos de tribulación o si buscamos compañía para celebrar las alegrías.

Entonces… ¿Qué esperamos? Es momento de administrar mejor el uso del celular y compartir tiempo real y de calidad con la familia.


2 respuestas a ““La familia que yo quiero tener”

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