El poder de la mirada

Para quienes tenemos más de diez años de unión matrimonial, sostener la estabilidad en el tiempo puede convertirse en una labor titánica. ¿Existe una fórmula para conservar el amor a través de los años? No conozco la respuesta. Al parecer envejecer juntos es el resultado del esfuerzo y compromiso de dos. A propósito de la partida del mes de febrero, declarado el mes del amor y la amistad, he escuchado y he leído interesantes historias de amor que confirman el poder indiscutible de este sentimiento. Sin embargo, enfrascarnos en la idea de que el amor es un proceso natural, entendiendo por natural aquello que no depende de nuestra acción, es una de las formas más frecuentes de poner en peligro la relación. El amor solo vive en la medida que los enamorados se encargan de alimentarlo cada día. Con los años el amor se fortalece, cambia de contexto y nos da la oportunidad de disfrutar otras etapas de la relación.

La rutina de la vida conyugal viene de la mano de muchos factores que pueden ir desgastando el amor: hijos, amigos, trabajo, costumbres, familia, cuentas, estrés, más cuentas, en fin, todos acarreamos trastornos en la convivencia. La diferencia para superar los inconvenientes está en la actitud que decidimos tomar y en la fuerza del compromiso asumido.

¡Pero se puede! Muestra de ello es la hermosa pareja formada por Emilio Nicolás Córdova (Cuqui) y Mercedes Roca (Chelito). Están próximos a la celebración de 59 años de feliz unión matrimonial. Casi un milagro para los tiempos que estamos viviendo, donde la paciencia y la tolerancia han desaparecido del diccionario.

Una época difícil para fortalecer las relaciones cuando los besos y abrazos los recibes a través de un “emotions” de Whatsapp en el teléfono inteligente. Y con solo cambiar de estado en las redes sociales pretendemos que la pareja “adivine” que algo nos molesta. Entre Cuqui y Chelito no hay internet. Los besos y caricias se los comparten “en vivo”. Para ellos caminar agarrados de la mano es más importante que hablarse por teléfono. Son respetuosos de la individualidad de cada uno y de las diferencias. Doña Mercedes se sonroja al escuchar los ‘piropos’ de su esposo, que no desperdicia oportunidad para reconquistarla y hacerle saber lo mucho que la ama. Una pareja que inspira. Que no ha vivido una relación aislada de situaciones difíciles, pero que las ha superado con amor y valentía. Que se mira a los ojos, se coquetea y hace cómplices a quienes observan del amor que sienten el uno por el otro. Cuando se logra trasmitir a través de la mirada el sentimiento puro del amor sin importar el tiempo de relación trascurrido, no hay lugar a dudas de que estamos frente a una pareja que ha consolidado su matrimonio sobre la base del respeto y la aceptación. Sin recelos ni rencores, sin capítulos pendientes… Ese sencillo gesto de intercambiar miradas deja en evidencia que con los años la magia no se pierde… se trasforma.


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