Amor a prueba del tiempo

Celeste Pérez

 

Una persona enamorada no es sencillamente alguien que siente una fuerte pasión por otra, es alguien que no concibe su vida sin su pareja.

Amar es un sentimiento valiente y poderoso desde donde se dimensionan las bendiciones que recibimos”, así se expresa nuestro protagonista de este domingo, Emilio Nicolás Córdova (Cuqui), al ser invitado a compartir con los lectores de Las Sociales, su historia de amor con Mercedes Roca (Chelito).

Hace 65 años se conocieron en su ciudad natal, La Vega.

Con entrega y pasión han formado una familia y un hogar, y han estado juntos como se lo prometieron al momento de casarse.

“Nosotros hemos disfrutado todas las etapas de la relación, desde el enamoramiento inicial, la consolidación profesional de ambos, la llegada de los hijos y nietos, y el nacimiento de nuestra primera biznieta”, dice don Cuqui con el buen sentido del humor que lo caracteriza.

Una fiesta fue el escenario que unió sus vidas en 1950, sin imaginarse que siete años después, un 6 de julio de 1957, contraerían matrimonio para jurarse amor eterno.

“En aquel entonces Mercedes tenía 16 años y yo 19. En este primer encuentro la invité a bailar, aunque antes ya la había visto salir de la iglesia, y había quedado impresionado con su belleza”, relata el autor de las columnas deportivas que se publican en LISTÍN DIARIO, ‘Crónica de los Martes y Beisbol de Ayer’.

De personalidades diferentes, ella reservada, él todo lo contrario, pero ambos coinciden al expresar que encontraron el ‘amor de su vida’ aquella inolvidable noche.

La pareja procreó cuatro hijos, Emilio Manuel, María Estela, Mercedes Amalia y Carlos Alberto. Disfrutan de doce nietos y una biznieta.

Doña Chelito narra con satisfacción y orgullo que como padres le inculcaron a su prole valores morales importantes que les han servido para siempre actuar correctamente, con respeto hacia las personas y con honestidad.

“Cuqui y yo crecimos en un hogar donde los valores eran columnas importantes.

Aprendimos las normas de educación y convivencia humana que nos ayudaron a forjar un futuro digno. Eso mismo hemos querido para nuestros hijos, que valoren y respeten a su pareja y que fomenten la armonía con todo el que les rodea”, expresa Mercedes Roca de Córdova.

Ambos aseguran que no existe una fórmula mágica para conservar el amor a través de los años. Coinciden en que mantener una unión firme es mérito de dos. Confiesan que el secreto de la estabilidad de su matrimonio ha sido el amor que ambos se profesan, sustentados en ciertos pilares como el respeto mutuo, la paciencia, la tolerancia y la comunicación. Siempre amparados en la tranquilidad de sentirse bajo la protección de Dios.

“Si naciera de nuevo no dudaría en volver a casarme con él. Soy una mujer feliz.

Hemos aprendido a respetar las diferencias y a valorar nuestra relación. Compartimos tiempo de calidad. Salimos a la calle y caminamos agarrados de la mano ante la admiración de todo el que nos ve”, explica doña Chelito.

“Yo creo en la importancia de mantener el amor, cultivarlo siempre, conquistarse mutuamente con pequeños detalles.

Han pasado 65 años desde el día que nos conocimos y aun compartimos besos y caricias. Yo vivo diciéndole piropos a mi mujer y estoy cada día más enamorado”, dice don Cuqui.


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