Los niños de la Fundación La Merced

Vagamente recuerdo que escuché hablar de ellos cuando una compañera de trabajo, ilusionada con el proyecto, me compartió información referente al trabajo que realizan en pro de la erradicación del trabajo infantil.

Años después, a través del presidente de la Junta de Directores de la entidad, Tino Deon, una vez más recibí información importante que provocó  en mí la necesidad de conocer ‘De Cerca’ la obra de la Fundación La Merced.

 

Llegar hasta el local que alberga las oficinas de la entidad sin fines de lucro, en Las Palmas de Herrera, fue fácil. Recorrer las instalaciones y observar la higiene y organización que prima en el lugar, fue satisfactorio. Poder conversar con la directiva, encabezada por el padre Tomas García, que entusiasmados dejaron en evidencia el compromiso que han asumido, y detallaron con lujo de detalles los programas que ejecutan, fue satisfactorio. Trasladarme hasta el Batey Bienvenido, ubicado en Manoguayabo, y ver tantos niños en la extrema pobreza, sumidos en la falta de oportunidades, muchos de ellos vendedores de frutas o limpiabotas, fue una escena desgarradora.

Sin embargo, y pese a las innumerables carencias materiales que poseen, cuando me vieron llegar a la puerta de la humilde escuelita donde los niños reciben refuerzo escolar, todos se pusieron de pie para saludar, y  con un enérgico ¡buen día! adornaron sus rostros con una sonrisa para luego entonar una canción para mí. ¡No pudo ser mes emocionante y enriquecedor aquel gesto!

En la actualidad aproximadamente 143 niños y niñas reciben apoyo de la Fundación La Merced a través de los diversos programas que realizan.  Lamentablemente estos niños no asisten con regularidad a la escuela básica, tampoco tienen tiempo para jugar porque deben salir a las calles a trabajar para contribuir con el sostenimiento económico de su familia. El Batey Bienvenido es una de las tantas zonas marginadas de nuestro país. Aquí las niñas  se ven expuestas a un alto riesgo de explotación sexual por el gran número de puntos de prostitución que funcionan en el lugar.

No acabo de entender porque unos tienen tanto, otros no tienen nada. ¡Cuánta desigualdad!  La Fundación La Merced se propone liberar y proteger a estos niños del trabajo infantil y otras formas de explotación; además de propiciar un espacio para el juego y la recreación para promover el desarrollo integral de los niños y niñas desde un enfoque basado en los derechos humanos.

El mundo no se detiene. La cantidad de niños sigue creciendo, las necesidades también. Los directivos y voluntarios de la fundación trabajan arduamente en el Proyecto ERA, un espacio de recreación y aprendizaje que será construido en un solar que ha sido donado próximo al batey. Aquí los niños tendrán a su disposición un parque infantil, dispensario médico, salón multiusos y aulas de capacitación. Todo en un mismo lugar y bajo la custodia y orientación de este equipo humano que ha demostrado que, como dijo una vez el arzobispo católico brasileño Helder Cámara, “cuando uno sueña solo, es un sueño, una fantasía, una ilusión; pero cuando varios, muchos, soñamos juntos, es ya una esperanza, una hermosa utopía”.

Si todos nos unimos podremos logar hacer realidad la frase que da vida a la campaña de la fundación: “Ser feliz es el único trabajo que debe tener un niño”.

¿Te animas a conocer el proyecto?

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