Un voto en favor de la lactancia

 

Young mother nursing baby

 

Cuando mi hijo mayor llegó a este plano terrenal yo apenas tenía veinte años, no conocía mucho del tema de la maternidad ni de las necesidades propias de una criatura recién nacida. De niños tan solo manejaba algunos conceptos y términos de libros que había leído. Adicional a mi ignorancia, mi mente estaba dispersa en los temas propios de la edad, el apartamento nuevo y la vida de casada, así que en los meses de embarazo llegué a sentirme como detenida en un paréntesis del tiempo.

Como toda madre primeriza sentí miedo al cambio que se avecinaba. Sin embargo, recuerdo con exactitud cómo al tener a Chris en mis brazos mis prioridades cambiaron. También recuerdo, con inequívoca claridad, cómo mi madre insistía para que, desde la habitación del centro médico, iniciara el proceso de lactancia. Los días siguientes no fueron color de rosa. Mis pechos endurecían a medida que se iban llenando de leche, y dolía, eso también lo recuerdo. Al igual que tengo fresco en mi memoria cómo me emocionaba cada vez que veía su carita en mi pecho y como podía yo, por el milagro divino, saciar su hambre sin necesitar nada que no estuviera en mí. Una sensación prácticamente indescriptible. Como una bendición pude lactar de manera exclusiva por un año y él rápidamente aprendió a buscar en mi blusa. Me esperaba ansioso y hambriento y cada día era más satisfactorio y emocionante poder amamantarlo.

Cuando nació mi segundo hijo, Oliver, el escenario era distinto, me había sometido a un proceso médico y la producción de leche se vio afectada. Ya con más consciencia de los beneficios de la lactancia exclusiva hice todo tipo de intentos para poder lactarlo, sentí mucha frustración, al final tuve que elegir una fórmula.

Con mi propia experiencia pude comprobar los beneficios de la lactancia. De un niño completamente saludable, pase a otro que requería un cuidado extremo.

En las últimas semanas en las redes sociales se ha hecho popular el tema de la lactancia materna, aunque no en el contexto adecuado, sin embargo, veo como positivos la cantidad de comentarios generados porque llaman a la reflexión de una propuesta interesante en la que las madres que han estado a favor, de alguna manera son inspiración para otras, mostrando lo normal y maravilloso que es lactar a los hijos. No entiendo cómo hay personas capaces de ver algo más que ternura en unos pechos que alimentan un bebé. Me preocupa que en una sociedad que mira con beneplácito que los escotes de las blusas lleguen hasta el ombligo, se sorprenda de una imagen tan original como la que se ha mostrado públicamente.

Aplaudo la acción de la comunicadora Laura Castellanos de ‘humanizar’ las redes sociales. Ella ha motivado a otras madres a hacer lo mismo como apoyo a una de las acciones más hermosas de la maternidad. Ojalá que las redes sociales hagan viral esta propuesta y que para esta y la futura generación amamantar esté de moda. Así tendremos una sociedad más sana, segura de sí misma y con una autoestima saludable.


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