Una vida irrepetible. Llegó para hacer historia.

Cuando Carolina de Mónaco nació se puso de moda el color amarillo para los bebés. Fue la primera señal de que acababa de llegar al mundo una princesa que iba a marcar tendencias en la moda.

Por muchos años, tras protagonizar varios escándalos, fue llamada “la princesa rebelde”. Ella fue la precursora de una generación de príncipes “hippie chic” que empezaron a ver la realeza como un estilo de vida, más que como una tarea de representación.

Amor, alegría, lágrimas y dolor una mujer de carne y hueso. Una mirada a su historia amorosa es suficiente para darnos cuenta de que la realeza no está blindada contra el amor y el dolor. Por años el mundo estuvo atento para ser testigo de cómo Carolina de Mónaco se enamoró en innumerables ocasiones, se casó tres veces y quedó viuda.

Han sido muchos los hombres que han pasado por su vida, no siempre el ideal de “príncipe azul”, pero a todos se entregó con pasión. La lista inicia con Philippe Junot, su primer matrimonio. Un enlace que fracasó porque, según ella misma confesó, en plena luna de miel se dio cuenta de que se había equivocado.

Libre como el viento, Carolina viajó a Inglaterra y allí se involucró sentimentalmente con el tenista argentino Guillermo Vilas, y luego con Roberto Rossellini Jr, hijo de Ingrid Bergman y Roberto Rossellini.

Disfrutando esta etapa de su vida, con solo 25 años de edad,  le sorprende una amarga noticia, la muerte de su madre. Dispuesta a no dejar que este trágico suceso le arruinara la vida conoció al que sería, sin lugar a dudas, el amor de su vida. Stéfano Casiraghi, un italiano millonario.

Tras un breve romance, la feliz pareja se casa. Carolina, embarazada, celebra la ceremonia en la Sala de los Espejos del Palacio de Mónaco. Meses después nacería Andrea, su primogénito. Años más tarde Carlota y Pierre.

Pero la vida vuelve a arrebatarle la sonrisa cuando Stéfano muere. Durante esta época de dolor se retira a vivir a Provence y es ahí, en su refugio francés, donde pasa largas temporadas con el actor Vincent Lindon.

Sin embargo, el 23 de enero de 1999, justo para su cumpleaños 42, contrae matrimonio con Ernesto de Hannover. Luego de diez años plagados de polémicas, Carolina y Ernesto emprenden caminos separados.

Ahora Carolina disfruta de una vida en solitario dedicada a sus hijos y nietos. Y parece que, después de tantos romances ha encontrado la verdadera felicidad.

De cerca. De portada en portada.

Los retratos de Carolina Grimaldi acompañando a sus padres, el príncipe Raniero de Mónaco III y la princesa Grace Kelly, y sus hermanos Alberto y Estefanía, siempre ocupaban las portadas de las más importantes revistas.

Varias publicaciones internacionales han afirmado que ella ha sido la mujer más fotografiada del mundo.

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