¡Madre después de los 40!

De niña siempre estuvo entre las mejores de la clase. Trabajaba para eso. Recuerdo que mientras muchas pasábamos horas en la cancha de voleibol, ella estaba leyendo un libro en la biblioteca. Cuando empezamos a vivir la “época de los enamorados” ella prefería quedarse en el curso mientras nosotras pasábamos las horas de recreo coqueteando por todo el patio del colegio.

Se graduó con honores y para nadie fue sorpresa. Lo extraño era, que aunque dedicaba muchas horas a su preparación y parecía tener intereses distintos a las jóvenes de su edad, no era una chica aislada. Ella compartía en las actividades de clases, se reía a carcajadas como cualquiera de nosotras y hasta presumía de la belleza que poseía.

Los años pasaron rápido, para ella, y para todos. Coincidimos en la universidad aunque no en la misma carrera. Nos graduamos en la misma promoción y ella tuvo a su cargo el discurso de agradecimiento. Saberlo tampoco me sorprendió, ya la conocía y podía jurar que donde ella estaba se ocupaba de ser la mejor. La vi varias veces tiempo después, pero nuestras conversaciones eran superficiales y rápidas, y no indagaba sobre su vida personal. Sabía que había decidido postergar la maternidad hasta alcanzar sus metas profesionales.

Hace unas semanas nos topamos en una tienda de ropa y accesorios para bebé, me costó reconocerla, pero me agradó ver que exhibía con gracia y estilo su embarazo. ¡A los 40!, pensé injustamente. ¡Claro que a los 40! Y después… Las mujeres tenemos todo el derecho de decidir la edad en la que estamos listas para la maternidad. La sociedad nos ha inculcado parámetros errados de la edad reproductiva, como si fuéramos un producto que tiene fecha de vencimiento.

A pesar de los avances científicos estamos saturados de información sobre los riesgos de la maternidad tardía. Pero es bueno enterarse de que también hay beneficios: te das el tiempo para organizar tus finanzas, para disfrutar la vida de pareja, para asegurarte de que realimente estas dispuesta a asumir valientemente el rol de mamá.

Un hijo siempre será una bendición, pero cuando te has preparado económica y emocionalmente para recibirlo estarás doblemente bendecida. A unas les toma menos tiempo, a otras les toma más… lo importante es que sea una decisión sopesada.

Ella me comentó que estaba feliz, que no tenía palabras para describir todas las emociones que estaba viviendo. Para ella, como para otras mujeres estar embarazada, implica un respiro de la presión social. El ritmo de vida va cambiando y las famosas han puesto en evidencia que se puede disfrutar de la maternidad pasados los 40 años.

Algo misterioso pasa con las mujeres cuando tenemos hijos. Nos cambia la vida. De repente poco importa las cosas que antes te robaban el sueño, ahora tienes algo realmente importante en que pensar. La ternura de tus hijos te domina el corazón. No hay hora ni día en el que no pienses cada decisión, por sencilla que parezca, porque tu hijo tiene la prioridad. Te brillan los ojos cuando tu hijo ríe, sus lágrimas te destrozan el alma y que verlo feliz es tu mayor bendición. No importa si tienes 20, 30, 40, ser madre, de alguna forma te cambiará la vida.

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