El secreto de agradecer

Mucho es lo que he leído y escuchado sobre el concepto de éxito. Para muchos íntimamente ligado al bienestar económico, para otros un estado plenamente emocional, y para una buena mayoría el equilibrio entre la vida personal y las labores profesionales.

Se ha generalizado la percepción de que ser ‘exitoso’ es no tener nada que le preocupe, un estado inverosímil que solo aplica para los cuentos de hadas. Pero en realidad sentirse o no exitoso dependerá de factores subjetivos. Cada quien tendrá la responsabilidad personal de definir, a lo largo de su vida, cuál es el éxito que busca y trillar el camino par alcanzarlo.

El ser humano, de una manera u otra, anhela el triunfo, cualquiera que sea la forma en que lo conciba, pero a veces olvidamos que el éxito no es un estado permanente. Es en esencia una especie de ‘montaña rusa’ en la cual tenemos el reto de mantenernos en la cima pese a las bajadas repentinas.

Con certeza puedo decir qué sea cuál sea el concepto de éxito que cada quien asimile, nunca lo logrará estando solo. No importa qué tan sabio seas, ni qué tan buena sea tu estrategia, siempre necesitarás un equipo para llevar a término un proyecto.

Ismael Cala en su libro ‘El Secreto del Bambú’, cita que “hay mucho éxito en permanencia de propósito cuando practicamos el arte de agradecer. Cuando somos capaces de entender que el éxito no nos alcanza por un egoísta deseo de trascendencia hueca, sino por el generoso anhelo de ser parte de un todo con otras personas”, ¡y estoy de acuerdo!

Lamentablemente hay personas que parecen incapaces de agradecer a Dios por todo aquello que la vida les pone en su camino, o simplemente agradecer, de forma sincera, a la gente que le rodea y que las impulsa y apoya a lograr sus objetivos.

Practicar la gratitud nos engrandece como personas; valorar con respeto los aportes que recibimos de nuestro prójimo nos conecta con la lealtad; expresar a otras personas que su presencia, su palabra, su silencio, sus gestos o sus acciones son importantes para nosotros, llena de humildad nuestro corazón.

El agradecimiento solo puede generar más agradecimiento porque mejora la calidad de vida y fomenta la reciprocidad. La gratitud cambia la perspectiva de la vida, nos acerca a la felicidad… La gente agradecida es mucho más optimista y siempre ve en cada circunstancia una oportunidad para aprender. “Cuando bebas agua, recuerda la fuente”, reza un proverbio chino. Agradecer engrandece y refleja un corazón sano. Mi invitación de esta semana es a que no dejemos que la cotidianidad nos abrume y nos robe el momento preciso para agradecer a cada una de las personas que contribuyen para que materialicemos nuestros propósitos. Decir “Gracias” con el corazón en la mano, es el más valioso de los detalles.


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