El protocolo del Palacio de Buckingham

Hace algunos días los reyes de España Felipe VI y Letizia llegaron a Londres en una de sus visitas de Estado más esperadas. En el país monárquico por excelencia, los reyes vivieron durante tres días envueltos en un rígido protocolo victoriano.

La reina Isabel II de Inglaterra se ha caracterizado por el respeto absoluto de las costumbres monárquicas. Así que los reyes Felipe y Letizia tuvieron que repasar el extenso protocolo que hay que seguir frente a Su Majestad.

Por ejemplo, en la cena de gala que se ofreció en el Gran Salón de Baile nadie podía comenzar las conversaciones antes que Isabel II. 

 Los invitados también tienen que conversar primero con los comensales que tienen a sus lados antes de dirigirse directamente a quienes tienen enfrente. Son normas victorianas que la reina se empeña en salvaguardar. La Reina se sienta en el centro.

Los reyes de España se encontraron con seis copas distintas sobre la mesa, para el agua,  champán, vino tinto, vino blanco, vino de postre y oporto, sobre mantelería de hilo blanco confeccionada para la coronación de la Reina. La mesa estaba adornada con candelabros, jarrones de flores en varios tonos, peonías, lilas, brotes verdes y helechos- y varias fuentes con frutas: piña, cerezas, fresas y uvas.

En la recepción de gala de jefes de Estado, los hombres, por norma, deben vestir corbata blanca y las mujeres llevar tiara.

La manera de conversar o hablar con la reina Isabel II y con el príncipe Felipe de Edimburgo, siempre debe ser manteniendo una prudencial distancia.

A los reyes no se les hacen preguntas, y si te dirigieras a ellos siempre se debe usar el tratamiento “Su majestad”.

Ni a los reyes del Reino Unido ni a los de España se les hace esperar. Al contrario, a ellos deben esperarlos todos.

Está prohibido fotografiar a los reyes cuando comen. De ahí que en los banquetes oficiales de gala, únicamente se permiten imágenes de los brindis.

Los apretones de mano, abrazos y besos con la reina Isabel II están prohibidos, la reverencia o un saludo cordial es suficiente.

Como es tradición, tanto en el menú como en la decoración, la soberana  escoge detalles del país invitado. Las fuentes estaban decoradas con claveles rojos de azúcar, “flor nacional española”, y en la mesa presidencial se colocaron unos peces de oro, un detalle cargado de significado que don Juan Carlos y doña Sofía regalaron a la Reina y al Duque de Edimburgo con ocasión de su 50 aniversario de boda.

Como curiosidad  la mesa en Buckingham para estas ocasiones se monta con tres días de antelación. Un trabajo minucioso que incluye la selección de la porcelana, pulir la plata, colocar los antiguos candelabros y encender las más de cien velas que iluminan un comedor con capacidad para hasta 170. Y es la Reina en persona la que supervisa cada detalle, desde el menú hasta las flores.


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