Siempre Diana…

Estar, aunque sea por unas horas, en el lugar de la princesa Diana en los años 80, podría ser el sueño de cualquier mujer de la época… hasta que te detienes a leer sobre su vida, su verdadera vida, esa que va más allá de hermosos vestidos para asistir a importantes veladas, esa vida que podía parecer bastante atractiva, pero que en el silencio de la realidad era distinta.

Diana vivía bajo la presión de una interpretación eterna de cada de cada gesto suyo, cada palabra o un acto de amabilidad, y no solo por la prensa, también por las personas que le rodeaban, quienes emitían, sin contemplación, juicios sobre su manera de actuar. Su vida era una vitrina pública donde todos se sentían con derecho a opinar. Alrededor de ella se tejieron decenas de historias, unas reales, otras, producto de la invención de quienes querían tener “algo que contar”.

Lo cierto es que Diana fue sin dudas “una de las figuras más importantes del siglo pasado, pero también la más vulnerable y triste”, dijo una vez el diseñador Oscar de la Renta, quien también era su amigo y confidente. Hija de padres divorciados, la princesa tuvo una niñez dentro los estándares normales. Era una estudiante considerada por debajo del promedio, pero sobresalía en los deportes como natación, buceo y hockey.

Su matrimonio con el príncipe Charles estuvo bajo la mira de grandes expectativas. Llegó al altar con un hermoso e impresionante vestido de novia color marfil de grandes mangas farol y una cola de 25 metros. Diana creía en el matrimonio y en la familia, pero su rol prioritario fue de madre. Se preocupó por guiar a sus hijos en el sendero de una buena educación y propiciaba momentos de diversión, pero además fomentó en ellos la sensibilidad humana y la solidaridad que la caracterizaba.

Once años después de la gala de su boda, como la crónica de una muerte anunciada, un matrimonio lleno de traiciones terminó en divorcio y Diana empezó a escribir otra historia… una historia que lamentablemente no pudo disfrutar porque el destino le arrebató la vida. Porque Diana de Gales, como mucho de nosotros pensó que tenía tiempo y postergo la búsqueda de su felicidad por estar atada a cánones sociales que le robaban el derecho a elegir su estabilidad emocional.

A propósito de la conmemoración del 20 aniversario de su trágica partida de este plano terrenal, la más reciente edición de la revista Ritmo Platinum, de Listín Diario, rinde homenaje al paso de Diana de Gales por este mundo. 176 páginas que nos llevan a transitar sutilmente por su estilo, su pensamiento, su historia y su legado y nos conecta con Diana la mujer, la madre, la filántropa, la esposa e icono de la moda.

La presentación de la revista, realizada en la capilla Nuestra Señora de los Remedios, en la Ciudad Colonial, incluyo una exposición fotográfica donde importantes damas se convierten en protagonistas de los lentes de un equipo de destacados fotógrafos.

La exposición está abierta al público por todo el mes de octubre, en el atrio central del centro comercial BlueMall. Si eres como yo, apasionada con la vida de la realeza, mi invitación de esta semana es a recorrer la vida de la princesa a través de estas imágenes.


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