¿Enamorarse a los 50…? ¡Sí, se puede!

Hace más de 15 años que ella terminó una relación después de estar casada por 12 años. Una unión que le dejó como recuerdo indeleble dos hijas a los que ama con locura y para quienes decidió vivir desde entonces. Sin duda ha tenido tiempo suficiente para organizar sus pensamientos y reflexionar sobre lo que realmente aspira a encontrar en una pareja… demasiado tiempo, diría yo.

No hay que ser especialista en sexualidad humana para entender que una mujer necesita un compañero, esa persona especial con quien compartir intereses, caminar de la mano, ese ‘alguien’ que te motive, te impulse, te aliente, te espere, te respete y te haga sentir amada.  Sin embargo, las obligaciones propias de una madre soltera, las presiones sociales y la carga económica y emocional se fueron convirtiendo en la excusa perfecta para alejar cualquier asomo de ilusión sentimental.

Cuando su primera hija cumplió once años recuerdo que me contó que había conocido un hombre de quien se había sentido interesada y que era correspondida, semanas después me dijo que el temor a que no funcionara la había hecho alejarse. Así es el miedo, nos paraliza y nos impide avanzar. El 90 por ciento de las cosas que tememos que pasen, nunca pasan, solo se contextualizan en nuestro interior, y por no intentarlo, muchas veces nos negamos la oportunidad de encontrar la plenitud. Pero ese es mi parecer, ella pensó distinto y la relación no progresó.

Ella anclaba su negación en cualquier argumento, cuando hablábamos del tema siempre planteaba que enamorarse después de haber sufrido las devastadoras consecuencias de una sufrida relación era, literalmente, un milagro. Como muchas mujeres construyó de la cotidianidad y rutina de trabajo una muralla inquebrantable donde no tenía acceso el amor. A menudo se molestaba si nuestro grupo de amigas refería la posibilidad de que alguien compartiera apartamento con ella y daba prioridad a la crianza de sus hijas ante la más mínima expresión de acercamiento que tuviera un hombre.

Una tarde comentó sin muchos detalles que estaba ‘conociendo’ una persona y que cuando estuviera lista lo presentaría. La madurez marcó su territorio, si tuviera 20 años ya lo habríamos visto en las redes sociales… pero ella mantuvo su secreto hasta sentirse segura. Un día por fin conocimos a ‘ese hombre’ que por espacio de casi ocho meses nos había ‘robado’ nuestra amiga. Ya no había largas conversaciones en conferencia por las noches en el grupo de wasapp, ni encuentros en su apartamento, porque ella tenía cosas que atender.

De repente se hizo un corte de pelo y su estilo de vestimenta cambió, y es que sin duda el amor es capaz de reavivar cada una de las células del cuerpo, incluso de reactivar la belleza de las mujeres. Hace unos días nos juntamos para ‘ponernos al día’ y emocionada sacó de su cartera una tarjeta con la leyenda: “Save the Date”, refiriéndose a que en seis meses celebraría su boda.

 

¡Cuánto he disfrutado esta noticia! Por ella, a quien amo inmensamente, y por todas las mujeres que deciden romper los esquemas y darse la oportunidad de ser feliz. La vida nos sorprende, y nos puede cambiar el trayecto en un minuto. Nunca será tarde para amar y sentirse amada. Así que el pensamiento de que por tener cincuenta años o más no es posible enamorarse, queda absolutamente desfasado. Solo hay que mirar el brillo de sus ojos y la sonrisa que se pinta en sus labios cuando está a su lado, para confirmar que vale la pena correr el riesgo de enamorarse y disfrutar de una buena compañía.


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