¡Volver a lo básico!

A propósito de las festividades de fin de año muchas personas regresaron al país para compartir con sus seres queridos, otros se trasladaron, en los días festivos, a sus pueblos natales para disfrutar y descansar junto a sus padres, familiares y amigos, o simplemente conectar con los recuerdos de su niñez.

¡Hay que estar lejos de tu país para valorar las cosas que dejaste atrás en busca de una vida mejor!, suspiraba una amiga cuando hablábamos del tema. Ella, como miles de dominicanos, salió en busca del “sueño americano”, y aunque ha logrado establecerse, no puede evitar que la nostalgia se adueñe de algunos días. Esos en los que decide, olvidando por completo los conceptos de inteligencia emocional, venir a ver a sus padres que ya son ancianos. Cada emigrante tiene una historia, un relato único matizado por el sacrificio, trabajo duro y la tristeza. Lo cierto es, que por mucho que hayamos progresado en otro escenario, no hay manera de desprendernos de nuestra esencia, de nuestras raíces, del recuerdo de la calidez que se siente solo cuando estamos en nuestra casa.

Conectar con nuestro ser es experimentar gratitud, aprender a valorar las cosas pequeñas y simples de la vida, revivir los momentos pasados y disfrutar el presente. Algunos recuerdos nos conectan con la perdida y el dolor pero es preciso regresar y enfrentarlos, reflexionar sobre lo aprendido, conservar lo bueno y seguir.

Estoy en la lista de las personas a quienes les cuesta conectar con su esencia y no revivir la tristeza. Después de la parida de mis abuelos volver a La Vega y entrar en su casa duele tanto como el día en que despedí a cada uno por separado, pero algo mágico y maravilloso también sucede… encuentro paz y recuerdo feliz esos días en que correteaba de niña por el patio junto a mis primos. Volver allá, lejos del ruido de la ciudad y sin un ápice de señal de redes sociales, también me alienta y me llena de fuerzas.

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En una conferencia escuche muchas veces este concepto: “volver a lo básico” hacía referencia a la importancia de un plan estratégico para que una organización focalizara su actividad empresarial en un punto básico: atención al cliente, mirar a la cara y sonreír.  Meses después la volví a escuchar: “back to basics”, esta vez en un taller de mejora de liderazgo que proponía olvidarse de complicadas herramientas y de indicadores sofisticados para profundizar en la esencia del liderazgo: escuchar, preguntar y dar “feedback”.

En la vida pasa lo mismo. Se hace necesario volver a lo básico y conectarse con la esencia para crecer, trascender. Recordar las palabras amorosas de quienes amamos liberándonos de juicios nos ayuda a sanar el alma. Un poco complejo, quizá, y hasta difícil de explicar… hay que vivir la experiencia, aun con miedo.

Qué bueno que mucha gente se motive a volver a su tierra en Navidad, a visitar a sus familiares y amigos, a tomar café o cerveza en la esquina, a saludar a gritos, a compartir chocolate caliente, a bailar un merengue en la calle, a revivir la esencia.

Mami

En mi caso particular, que ya mi papa no está, volver a lo básico es buscar el regazo de mi madre como cuando era una niña y sin decir ninguna palabra solo sentir el calor de su piel y agradecer a Dios porque puedo abrazarla.

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