¡No quiero emojis por WhatsApp!

Mi hijo menor tiene 13 años, nació en la era tecnológica y no concibe un solo día de su vida lejos de alguna señal de Wifi. Conoce con lujo de detalles todos los APP del mercado relacionados con sus juegos favoritos. Navega en la Internet a una velocidad casi escalofriante, y hace poco me enteré que, a través de su celular, puede aportar direcciones de algunas localidades o calles del país, que, por alguna razón, no se registran en Google Maps.

No sabe buscar en un diccionario, todas sus inquietudes las resuelve ‘Siri’, un asistente inteligente capaz de responder, incluso antes de que él termine la pregunta. También tiene otra ‘amiga’, Alexa. Una asistente virtual con la que puede encender y apagar las luces de su habitación, reproducir música, hacer listas de tareas o establecer alarmas para levantarse, en fin, todo lo que, en alguna época de mi vida, eran parte de las tareas de una madre. Confieso que hasta he llegado a sentir celos de estas maravillosas ‘amigas virtuales’.

Su mundo es completamente tecnológico, y para él esto es natural. Las tareas del colegio las recibe en su teléfono, pertenece a varios grupos de ‘WhatsApp’, y habla, como todo un experto, de algunos ‘software’, y no puedo dejar de mencionar que aspira a ser ‘youtuber’. A su edad, yo estaba recortando ‘mariquitas’ para cambiarle el vestido.

Es evidente que la tecnología ha cambiado nuestra vida y nos vemos obligados constantemente a adquirir nuevos conocimientos y habilidades para seguir el ritmo impuesto por el desarrollo tecnológico. Es así como mi familia, al igual que muchas otras en el mundo, ha sido sorprendida, en pleno siglo XXI, con cambios tecnológicos que han revolucionado prácticamente todo, y como padres hemos tenido que hacer ajustes y replanteamientos a nuestra dinámicas, para adaptarnos a la embestida constante de la modernidad. Sin proponérnoslo, nos hemos convertido en un típico retrato de inicios del siglo XXI, con una estructura familiar que enfrenta desafíos relevantes. Uno de ellos, precisamente, tiene que ver con el uso de los dispositivos electrónicos y la comunicación en familia.

En una excelente propuesta del director de LISTÍN DIARIO, Miguel Franjul, las páginas del decano de la prensa nacional han sido dedicadas a la publicación de un dossier de investigación que refleja, desde diferentes aspectos, cómo todo lo relacionado con la era digital ha permeado nuestros modelos de vida. Una reseña objetiva y responsable de los avances especializados y sus implicaciones para la humanidad. Una selección de temas dignos de ser coleccionados.

Los cambios dramáticos en la tecnología, ocurridos a partir de las últimas tres décadas del siglo pasado, han traído, sin duda, grandes y significativos progresos en todos los ámbitos del quehacer humano. En el campo de la investigación, la información y las comunicaciones, los avances han sido impresionantes. Pareciera que cada día ocurre un descubrimiento o tiene lugar una innovación en alguna parte del mundo.

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La tecnología, en sí misma, no puede ser vista como un problema, al contrario, puesta al servicio adecuado de la humanidad, es siempre provechosa. Sin embargo, un uso indebido, o el abuso, pueden terminar por afectar a los seres humanos y a sus entornos.

Como padres es nuestra responsabilidad velar porque los niños hagan un uso correcto de los dispositivos electrónicos, regular el tiempo, supervisar el contenido del material al que se van a ver expuestos, así como a la comunicación que establecen por medio de las redes sociales. No podemos evitarlo, pero sí orientarlos.

Es una realidad, la civilización humana no puede permanecer fiel a principios prehistóricos en medio de los vertiginosos cambios de la tecnología. Tenemos que adaptarnos al ritmo. En la casa, mientras tanto, a mis hijos les digo cada día que quiero muchos besos y abrazos, pero los de la vida real, no quiero ‘emojis’ por ‘WhatsApp’.

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One response to “¡No quiero emojis por WhatsApp!

  1. Es una realidad y cada día no solamente nuestros hijos están activos en las redes nosotros los padres, hemos tenido que actualizarnos y seguir sus pasos.
    Las mismas escuelas han creado plataformas para cada día ser más tecnológicos y ya hasta entendemos los significados de los “emojis” yo amo los corazones .
    Aunque no olvidamos nuestro bello pasado sin tecnología y lo hermoso que era jugar a ” las escondidas, 123 mariposita es, el Ángel, trúcamelo” entre otros.

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