Una madre en la época del Internet

Lina tiene 23 años, hace tres que estrenó la maternidad.  Fue una decisión calculada, no a la ligera, no por capricho y con conocimiento relativo a lo que se estaba enfrentado. Relativo porque, como ella misma confiesa “por mucho que leas, te orientes o escuches vivencias nunca podrás hacerte la idea de lo que se siente, de todo lo que se cambia, ni de lo transcendental que llega a ser para cada madre tener un bebé en su vientre, y luego tenerlo entre los brazos”.

Su situación era apta para tomar la decisión: Llevaba casi dos años compartiendo apartamento con su pareja, ya estaba graduada de Administración, y ambos tenían un trabajo estable, por lo que habían ahorrado un poco de dinero y vivan con todo lo necesario. Al parecer, ser padres era el siguiente paso.

La familia cercana de Lina vive fuera del país, por lo que ella aprendió  a ingeniársela sola para los detalles de la crianza de su hijo. Es una madre moderna, de la generación Z. Puede tener de frente tres pantallas a la vez y sentirse cómoda. Usa la tecnología y las redes sociales como parte de sus herramientas del día a día.

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Ella está conectada siempre, si tiene dudas sobre cómo criar a su hijo o necesita alguna información sobre su hogar, sencillamente la busca en Internet. Youtube está minado de los tutoriales jamás imaginados, desde qué hacer si el niño llora constantemente, hasta la receta de unos divertidos y sabrosos postres. Pero además, Lina comparte lo que sabe con otras madres jóvenes a través de su blog, desde su smartphone hace compras online, citas médicas y paga las cuentas sin salir de casa.

Tabletas, smartphones, ebooks, ipads, ipods, androids, iphones… ella no le tiene miedo ni respeto, conoce todas las funciones. Todo lo que para mí representa un trabajo, para ella es un juego.

Cuando tuve mi primer hijo tenía una edad similar a Lina, hoy compruebo que también una diferencia abismal de conocimientos y conceptos. Ella ve la crianza de los hijos como una tarea de dos, en mi generación llegábamos del trabajo a ocuparnos de la casa y el bebé. La generación Z no alimenta los estereotipos de género y, por el contrario, motiva a que su pareja participe en el cuidado del niño en las tareas del hogar.

A este grupo de jóvenes les interesa hacer un correcto balance entre su vida familiar y profesional, atrás quedó la idea de pasar ocho horas en la oficina. Por ello, buscan empresas que les ofrezcan posiciones con horarios flexibles y que les permitan crecer. Muchos se animan a realizar su propio emprendimiento para tener más tiempo para ellos y para sus hijos.

Me encantó Lina, la conocí en el salón de belleza, donde también acude con su hijo como algo natural. Ella, como otras mamás de su época, está más preparada que las generaciones que la preceden, pero no deja de ser atenta y educada.

Hace unos días, jugueteando en los pasillos, su niño se golpeó con una silla, ella, inexplicablemente corrió apresurada y lo sostuvo antes de que llegara al piso. Lo acurrucó entre sus brazos y con dulzura lo revisaba mientras le decía palabras de aliento. ¡Se me enfrió el alma de tanta ternura! Pensé, que no importa la generación, el instinto de mamá siempre superará cualquier aplicación tecnológica.

¿Tú que piensas?

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