El funeral de la princesa Diana rompió el protocolo real

Han pasado 22 años desde aquel triste día en que falleció Lady Di, sin duda una gran pérdida que marcó a la realeza. Los medios y la sociedad en general le dieron seguimiento al caso, durante su funeral el ataúd fue llevado del Palacio de Kensington a  Hyde Park y luego al Palacio de St. James. Pasó por el Palacio de Buckingham y se detuvo para una ceremonia en la Abadía de Westminster.

Finalmente la dejaron descansar en casa, lejos de cámaras, en un islote creado por  la familia Spencer, a 112 kilómetros de Londres.

Aunque mucha gente asistió al funeral, la princesa del pueblo fue enterrada en privado. Los únicos presentes fueron su madre y hermanos, un amigo cercano de la familia, el príncipe Carlos, William, Harry y un sacerdote.

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Diana llevaba puesto un vestido negro diseñado por Catherine Walker y entre sus manos le colocaron un rosario que le había regalado la Madre Teresa (quien trágicamente murió esa misma semana). En el lugar de su descanso eterno se plantaron 36 árboles -uno por cada año de su vida – y rosas blancas, además de mantener cisnes en el agua que rodea su tumba.

Aquí algunos  momentos inolvidables en los que se rompió el protocolo real establecido:

  1. El mensaje televisado de la reina Isabel II

La aparentemente fría respuesta de la reina Isabel II tras el accidente que se cobró la vida de la princesa en París el 31 de agosto de 1997 le ocasionó duras críticas. La monarca consideraba que el suceso debía tratarse de manera privada y familiar, porque Diana ya no era miembro oficial de la familia real.

Pero las reacciones de gran malestar entre la sociedad británica le hicieron romper, por primera vez, varias normas del protocolo con las que logró mostrar humanidad y cercanía hacia unos ciudadanos consternados por la muerte de la conocida como “la princesa del pueblo” El mensaje televisado de Isabel II

Demoró cinco días, pero la reina Isabel II decidió finalmente realizar un discurso televisado tras las críticas por no haber hecho públicas muestras de luto tras la muerte de Diana.

Al margen de los mensajes de Navidad, la Reina sólo había hablado una vez en televisión. Fue en 1991, con motivo de la guerra del Golfo. Y esta fue la primera vez que su discurso fue transmitido en vivo.

Ese día, vestida de negro y frente a una ventana abierta por la que se veía una multitud concentrada frente a la entrada del palacio de Buckingham, la monarca definió a Diana como “un ser humano excepcional”.

  1. La bandera británica en palacio a media asta

El estandarte real -la bandera personal de la reina- ondea cuando Isabel II está en el palacio de Buckingham, su residencia oficial de Londres.

Tras la muerte de Diana, muchos ciudadanos poco familiarizados con el protocolo interpretaron como una falta de respeto hacia la princesa el que la bandera británica no ondeara a media asta en palacio. Tras muchas críticas, cuando la reina salió de Buckingham para asistir al funeral de Diana, el estandarte real permaneció a media asta durante el resto del día.

  1. El estandarte real sobre el ataúd de Diana

El estandarte real fue colocado sobre el féretro de la princesa de Gales, pese a que este símbolo sólo es utilizado con miembros de la familia real. Diana ya no pertenecía a la misma, pues había firmado su divorcio del príncipe Carlos un año antes de su muerte. Pero la bandera cubrió su ataúd desde que se inició la repatriación de su cuerpo desde París hasta Londres.

El militar Charles Richie, destinado en la embajada británica en Francia en aquella época, declaró al canal Sky que fue él quien tomó la decisión de utilizar el estandarte bajo su responsabilidad, pese a saber que estaba rompiendo el protocolo.

  1. El recorrido a pie junto al ataúd de sus hijos y ex marido

Los hijos de Diana -los príncipes William y Harry-, su ex marido el príncipe Carlos, su hermano el conde de Spencer y el duque de Edimburgo siguieron a pie el ataúd de Diana durante el cortejo fúnebre que recorrió las calles de Londres hasta llegar a la abadía de Westminster.

Fue cuestionada la decisión de que sus hijos, de 12 y 15 años, participaran en aquel acto en el que se mostraron cabizbajos durante todo el trayecto.

“Fue una de las cosas más duras que he hecho nunca”, dijo el duque de Cambridge. “No fue una decisión sencilla y fue algo así como el fruto de una conversación familiar. Había que mantener un equilibrio entre el deber y la familia, y eso es lo que hicimos”, afirmó.

Su hermano menor -quien declaró antes a Newsweek que caminar tras el ataúd de su madre era algo que “no se le debería pedir” a ningún niño- afirmó en el mismo documental no tener una opinión sobre si participar fue correcto o no, pero que mirando atrás, está satisfecho de haberlo hecho.

  1. La reverencia de la reina ante el ataúd de Diana

Pocas veces un gesto tan pequeño tuvo tanto peso. Al paso del féretro de Diana frente al palacio de Buckingham, la reina Isabel II inclinó levemente la cabeza como gesto de reconocimiento.

La monarca no está obligada a realizar esta muestra de cortesía ante otras personas, como sí se espera que otros lo realicen cuando la saludan a ella.

Según varios analistas, este pequeño detalle fue definitivo para contribuir a la reconciliación de muchos británicos con su Corona tras aquella fría respuesta inicial a la muerte de Lady Di.

  1. España no estuvo presente

Curiosamente, nadie acudió como representante de la Casa Real Española, pese a que la relación de Juan Carlos con el matrimonio formado por Carlos y Diana había sido cercana en los años ochenta.

Varias personalidades estuvieron presents, como Tom Hanks, Steven Spielberg, George Michael, Luciano Pavarotti, Tom Cruise y Nicole Kidman estuvieron entre los invitados famosos.

También acudieron políticos como Margaret Thatcher, Tony Blair o Nelson Mandela, royals como Noor de Jordania, la princesa Margarita o Masako y Naruhito de Japón.

Elton John, amigo personal de Diana, cantó una versión de su tema Candle in the wind, originalmente dedicada a Marilyn Monroe, con la letra actualizada por él y por su letrista Bernie Taupin. La letra de la original, que empezaba como “Adiós, Norma Jean, pese a que nunca llegué a conocerte” se cambió a “Adiós, rosa de Inglaterra, tal vez que crezcas en nuestros corazones”.

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