¡Los ángeles de Mónika ya tienen piscina!

Quienes conocen a Mónika Despradel saben que no exagero cuando digo que a ella la pasión le brota por los poros, que le brillan los ojos cuando habla de los logros de la Fundación Nido para Ángeles, que tiene una fe inquebrantable que la sostiene, y que ha asumido como un sacerdocio el servicio a los demás. Mónika es embajadora del amor al prójimo, basta con verla caminar por los espacios de la Fundación para percibir la ternura con la que mira a cada uno de los niños. Ella sabe lo que siente una madre cuando su hijo, con parálisis cerebral, logra abrir las manos por primera vez, sostener el cuello unos minutos, o simplemente reaccionar ante el estímulo de la música. Lo sabe, y lo celebra a diario con cada una de las madres que ven en el centro la esperanza para que sus hijos mejoren su calidad de vida.

Nido

Fue imposible no llenarme de emoción mientras realizaba un recorrido por el centro, aquí se conjuga la rehabilitación con la educación. Una estructura impecable que recibe a diario 124 niños. Cada salón ha sido diseñado según su función, y opera bajo la supervisión de un equipo que combina el conocimiento con la defensa a la dignidad humana. Me encantó el denominado Salón de la Familia, donde los padres o tutores, vestidos de blanco o con la camiseta de la Fundación, esperan que sus hijos concluyan las terapias. Este código de vestimenta no solo proporciona armonía visual, también contribuye a fomentar la igualdad. Allí ha nacido una comunidad que se apoya mutuamente. Mónika ha convertido la sala de espera en un espacio ideal para la confraternidad, en el que también se ofrecen talleres de orientación para las familias, con la intención de que ese tiempo sea de provecho para ellos, a sabiendas del gran sacrificio que significa tener en casa a un niño con este padecimiento.

Gracias a la iniciativa de los representantes de Grupo Humano, los ángeles de Mónika ya tienen una piscina y están listos para recibir tratamientos de hidroterapia, como complemento del proceso de rehabilitación. Desde hace más de diez años Grupo Humano ha sido cómplice de muchas metas y testigo de innumerables momentos de alegría, generados en cientos de familias a través de Nido para Ángeles. Ahora, 7,500 galones de agua solidaria contribuirán para seguir salpicando la esperanza. Estas líneas no son suficientes para describir lo que sentí cuando vi los niños desfilar alrededor de la piscina. Muchos conscientes, otros no, pero todos con la seguridad implícita de que están rodeados de amor y protegidos por un equipo que derriba las barreras sociales, porque para ellos cada niño merece una oportunidad y unen sus fuerzas para lograrlo.

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