Mi amiga es víctima de violencia de género, ¿Qué hago?

La violencia hace mucho tiempo dejó de ser un concepto aislado para convertirse en tema de conversación cotidiana. Aun así solemos pensar que a nosotras nunca nos va a tocar, ni a nuestras hijas o amigas… pero y si nos enteramos que en nuestro círculo cercano una mujer está protagonizando una situación de violencia, ¿sabes cómo reaccionar?

No hablaré desde el punto de vista de un profesional de la conducta, porque no lo soy. Lo haré desde la intuición maternal y la experiencia de haber ayudado a una amiga.

Para una mujer enamorada es difícil darse cuenta de que la relación no va por el camino correcto. De hecho, suele celebrar acciones como las del control del celular, la prohibición de ciertas piezas de ropa y las constantes llamadas.  Esto dificulta que nuestra amiga entienda que es, o está a punto de ser víctima de violencia de género.

Hay actitudes que nos dan ciertos avisos, no necesariamente golpes físicos, es bueno recordar que existen muchas formas de oprimir a una persona y que no siempre son visibles: Cambios en su rutina, aislamiento progresivo,  variación drástica en su manera de vestir, son algunos de los puntos que debemos tener pendientes.

Amigas

¿Qué hago?

No juzgarla. Cuando queremos ayudar a una amiga la mejor forma es acompañarla en silencio.

Paciencia y amor. Hazle saber que decida lo que decida la vas apoyar, pero que este clara de que solo el trabajo interior de su pareja puede cambiar la dinámica en la relación, si decide seguir. En cambio, si quiere salir, ubica lugares de albergue o la casa de algún familiar en la que se sienta segura.

Orientación adecuada. Ofrécele una guía de terapeutas profesionales que puedan ayudarla a esclarecer sus sentimientos y situación. Puedes, incluso recomendarle materiales informativos relacionados con el tema.

Evita hablar mal de su pareja. La violencia de género es mucho más compleja que lo que percibimos a simple vista, a las victimas les cuesta cada decisión.  (No olvidemos que está enamorada, o acostumbrada, o tiene miedo)

No la culpes.  Nada justifica el comportamiento de control o violencia. Pero de seguro que nuestra amiga no ha pedido llegar hasta ahí. Una dosis de comprensión sería perfecta.

Conviértete en su fortaleza, no en su consejera. Una vez que la situación ha sido superada o está empezando a serlo, nuestro papel como amiga es de apoyo constante. Puede que ella nunca nos llame, ni proponga planes para juntarse, pero nosotras debemos estar presentes, y evitar la práctica de “dar consejos”.

Discreción. En estos momentos ser discretos es fundamental, respetamos la individualidad. La amistad es amarse, apoyarse y respetarse. Deja que sea tu amiga quien comparta su experiencia.


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